jueves, 1 de octubre de 2015

There is a light and it never goes out

miércoles, 5 de agosto de 2015

By the hand



La nostalgia es la charla cotidiana, del recuerdo de días de gloria y la rabia de días oscuros.
La conciencia es la conversación del amor confuso, la mirada a la nada que place.
La añoranza es el Café, la esquina, el haber estado allí y querer volver by the hand
La realidad es máscara, carcasa, pose inestable que se dobla en cualquier tiempo y lugar.
La verdad es luz, resplandor y fuego, única forma de hacerse bien.
La paciencia es la Tierra y el Cielo. El cuerpo y el ama. Su pronta comunión.
La apariencia es sombra, caverna platónica, tan frágil como duradera. Depende del mundo.
La vida misma es lo anterior. 

Now if you can stand
I would like to take you by the hand,
And go for a walk 
past people as they go to work. 

Oh, let's get out of this place before
they tell us that we've just died. 

Move, move quick, you've gotta move. 
Come on it's through, come on it's time. 
Oh look at you, 
you're looking so confused
just what did you lose? 

If you can make an order 
could you get me one. 
Two sugars would be great 'cos I'm fading fast
 and it's nearly dawn. 

If they knocked down this place, this place, 
it'd still look much better than you. 

Move, move quick, you've gotta move. 
Come on it's through, come on it's time. 
Oh look at you,
you're looking so confused, 
what did you lose? 

Oh, it's ok it's just your mind. 

If we get through this alive 
I'll meet you next week, same place, same time.

Oh move, move quick you've gotta move. 
Come on it's through, come on it's time. 
Oh look at you, you, 
you're looking so confused,
 what did you lose? 

That's what you get from clubbing it. 
You can't go home and go to bed because it hasn't worn off yet 
And now it's morning there's only one place we can go. 
It's around the corner in Soho where other broken people go.

Let's go.

                                                               Bar Italia - Pulp (1995)

viernes, 19 de junio de 2015

Blancura

¿Qué esperas?
para ser y hacer ser
para pintar el círculo 
y hacerlo ondulante

para brillar sin acidez
y rozar al mundo con tu aura
y sentir la cercanía con gritos
y emular nuevamente al héroe
recordando hermosas batallas
sangrientas, dulces y sublimes

¿Qué esperas?
para volar y atacar, dragón
para rugir y proteger, león

para sentarte del lado de las sábanas
para cubrir con calor ese lugar
que falta




miércoles, 27 de mayo de 2015

Ciruelas

Sueño de ciruelas
El aroma de siempre
Esas ganas que acaban y reinician al encontrar el suspiro años después.

Se entiende: el artista observa cómo el violín cae el suelo, se rompe y nunca volverá a poder tocarlo. Y el dolor se esparce, como la sangre en el suelo luego del balazo, como la llegada ligera y débil de la espuma a la orilla, se hace grande y se evapora.
Una pena que se suma al desencuentro, a los minutos inexactos, a los números primos coqueteando inútilmente a sabiendas de la imposibilidad de estar pegados. Con esa facha ya no queda otra, a meterse en la cama y a esperar. Esperar la puerta, las cortinas y la sala, esperar el llanto, el rezo y la recámara, esperar que el sabor tabaco no se acabe, esperar que Azrael -burlón y degenerado- llegue lentamente con la plumilla a cosquillearle la nariz. Y de noche.

Es la sensación de trepar el muro más alto para caer y volver a hacerlo. Y uno, desde la ventana, abre los brazos con la mente y cierra el puño con furor. No puede creerlo pero está, nuevamente, cara a cara consigo mismo...y recupera el aliento... no, espera... se le va... lo coge con la mano, se escabulle, se resbala, se escurre en la idea de la sorpresa; ojos bien abiertos y pudor: se dice verguenza, carga el bulto a pesar de todo, estira el brazo pero éste se extingue con una alarma, con un ruido de soplo, de viento, de espíritu, de fugacidad.
Ráfagas dulces, sabor lápiz de labios, sabor rosa, completamente amalgamadas en la esfera de la inconsciencia y la duda. Plenitud.

Buenas noches, otra vez; y si te vuelvo a encontrar, haz lo que hizo Iraneh, sigue de frente con rigidez inquebrantable, da la vuelta y rompe en llanto. Que la esquina de la plaza sea tu única testigo, óyelo bien, la única. Que el viento raspe la cara, el dorso, la piel y el pecho. Que te hundas en la huella de lo que pudo ser y que se esfuma siendo nada. Un simple cruce de caminos (¿cuántas cosas ocurrieron para que se unan tantos siglos después y en el lugar más letárgico e iracundo?), uno de los dos debió equivocarse: uno debió devolver el violín, o el lápiz de labios. Uno no debió ir al mercado ni comprar ciruelas, hubiera sido mejor elegir una tienda alejada, donde pueda respirar y ahogarse, sin que nadie los vea.

Yeki bud yeki nabud.


jueves, 30 de abril de 2015

Pretensiones

Y arrojarte a la pared,
como un póster de humanidad
Luego, arrancarte el plástico
con ráfagas

Respirarla
dejarla sin color y sin saliva
Absorber su piel
instalarla en mis sentidos
bien mar adentro
bien fija
bien tatuada.







sábado, 25 de abril de 2015

A nadie

Respirar puede ser un punto de escape. Un agujero limpio dentro de la maceta, con profundidad de colores y retazos de ansiedad. Y mientras el aire va y viene, la mente ha decidido descender, con paracaídas para hacerse de tranquilidad. Aunque eso no excluye que la siga extrañando.
Tarea coqueta, de poco alcance, de gran ardor. Texturas ásperas, de las que dejan astillas entre la uña y la piel. ¿Cuándo y cómo llegará el momento de la presunción, del baile eterno encima del fuego?

¿Hacia dónde tenemos que llegar? Porque todo el mundo anda apurado, corriendo y jalando. ¡Dale, apura! ¿Qué esperas? El tema, mandraques de inframundo, es si alguna vez se preguntaron si alguien quería seguirlos, o teníamos que hacerlo a su ritmo. A lo mejor tu punto de llegada no es el mío, no hay necesidad de correr, imbéciles. Aquí nadie quiere ayuda,  nadie la pidió; aquí nadie quiere ir adonde todos siguen yendo. Este es el mundo de las sombras, cálidas y cómodas. Aquí la vida es más simple y más sincera: no necesitamos banderas.

Ahora bien, tampoco se trata de ir en contra. Puesto que los extremos son siempre vicios, la idea es simplemente vivir con un cartel de "no molestar". Suficiente. ¿Se encontrará la llave para dicha puerta? Qué difícil es conocerse, qué difícil es concentrarse, por ejemplo, tan solo en la nariz. Y navegar a partir de eso, con el timón bien puesto, con la sangre flotando, con la prudencia de mochila. Pero eso sí, no olvides lo que le dijeron a Watanabe: nunca te compadezcas de ti mismo que eso es para mediocres.


Que siga el circo; tormenta, ventisca, sequía o lo que sea, a jalar para adelante. Sin darnos cuenta seguimos encajando nuestro rompecabezas con piezas de oro, con piezas de barro, algunas más grandes, otras oscuras; todo cuenta aunque nada haya al final. Después de todo, no tenemos que seguir a nadie. Aunque eso no excluye que la siga extrañando.


sábado, 11 de abril de 2015

Coincidencias

¡Mefisto! ¿Por qué será? ¿Otra vez en problemas? Apareces hasta de casualidad, en la acción menos deliberada. O a lo mejor la más. Oréxis bouletiké.

Figúrate, vaya respuesta que le diste al Coro. Ahora entiende la gracia de la casualidad. O, como dicen los paganos de mucha fe (innecesaria), de las coincidencias. 

Ligamentos de cera, mitad oro, mitad hielo. ¿Existirá al menos por un momento, por un instante, ese grado de conexión que se le escapa al futuro y se le adelanta al pasado? El equilibrio no es cuestión de precisión, es cuestión de voluntad.

¡Mefisto! Tú de nuevo, saltando del 1 al 11, como siempre haciendo trampa o, como bien dices, buscando lo que quiere porque lo quiere. ¿Qué será de la sangre, del terciopelo?

Y mientras se preguntaba todo eso llegó una extraña correspondencia. Al revisarla acusa un sobresalto sordo, lerdo, casi para seguir la corriente, pero deliciosamente atractiva, porque también los lobos se mojan los labios.
Y al observar el nuevo bosque, se da cuenta de que la ilusión  no es nada al costado de realidad (pero en la otra cerca, claro). Y, ojo, no es que sea su sensación, tampoco su corazonada; ahora se trata de un cartel enorme que, letra por letra, informa todo eso. Y que, entrelineas, dice mucho más. Copiado, sargento.

¿Y ahora Mefisto? Tu música suena muy bajito.  De rey te fuiste hasta peón. Te lo dijeron, te lo advirtieron. Pero, tú,  y dale con la esquina de siempre. ¿Tanto? Mira el sombrero, un par de monedas, y de las más chicas. Ya ni mires al frente.

                                                                            γνῶθι σεαυτόν

Pero con todo, se acuerda cuando la coronó, cuando las chispitas mariposa la hicieron sonreír. Y que esa sonrisa aplaste a su miedo, a su árbol escondite y a todos los enigmas de la aceptación propia. ¿Qué será todo esto? Probablemente una coincidencia  ¿ o la primera de 80 años? Qué más da, Mefisto, qué más da. 
Total, la despedida siempre es con uno, con sus brazos y sus piernas. Porque, desde el principio hasta el fin, los abrazos existen al contacto. Lo demás se acaba, o lo que es igual, nunca llega a empezar.



sábado, 14 de marzo de 2015

Nunca hubo tanto

Nunca hubo tanta lujuria
La farsa de los sueños
tan pura, tan verdadera
Y tus piernas
entrelazadas con el aire
con fragancias que destilan
deseo
delirio
ese momento en que el alma
quiere salir
del cuerpo
ese momento en que los besos
se impregnan
en tus poros
tatuajes malévolos
Ternura 
Galope de sensaciones
reales pero ausentes
concretas y gaseosas
Mitad tierra, mitad aire


Existe, a pesar de todo, unidad. Atrapados en la distancia de las cuerdas eléctricas que se intensifican cada noche, cada día, cada descuido del camino adecuado que seguimos para evitar el infierno. Tan placentero, tan tentador, tan cristalino. 

Nunca hubo tanta intensidad como la que su mente tuvo anoche, en la ausencia, en la oscura ráfaga de los ojos parpadeantes, en la transpiración helada recorriendo las preguntas que siguen golpeando la madera. Y es allí cuando el gigante se pregunta cuándo debe despertar. Cuándo debe realmente despertar y desaparecer todo rastro de sequía, de ventisca y de aluvión.  Y dejar de alojarse en el cristal, dejar de apoyar el rostro esperando a que una supernova le transmita la señal. Cuándo debe despertar, se pregunta. O será que ya despertó.

Nunca hubo tanta belleza, impregnada en otra arista de su recuerdo, inocente, casi infantil, que andaba también buscando. Mezcla de mares de autocompasión que quisieran, pero no pueden navegar de la misma forma, ya no. Más bien, el revolver, el rebote mezquino de la paradoja eterna de buscar barba mientras no hay quijada que la sostenga. Porque el deseo tiene otra dirección, clara, irritante, aburridamente nítida. Qué lástima que al final del hall todavía esté la ausencia, sentada, piernas cruzadas, cerveza en mano, con las uñas pintadas como nunca y el diente herido como siempre; con la mirada que se desvanece entre su propio deseo y su temor. 

Nunca hubo tanta intención, porque así la encontró una vez, bien sentada; y la tomó directo, la ajustó hacia su cintura como tanto le gusta, abrió sus piernas y abrió un mundo: el más hermoso, el más caótico, el más intenso, el más humano, el diferente; el que necesita de su respiración. Ese que se confundió entre el sueño, las sábanas y el mundo. 

Nunca hubo tanto amor como el de anoche, como el de todas las noches, pensándola en la soledad de una cárcel a miles de kilómetros de altura. Nunca hubo tanto, ni en el de las vigilias, ni en el de los sueños; ni en las lágrimas o en las palmadas, ni en los escapes ni arrebatos, ni en las caricias o en el tiempo. 


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viernes, 13 de marzo de 2015

Extraña aparición
como la espuma en el agua
Desaparición común

Estrella fugaz
que juegas sin querer
a hacer daño
o dañas  queriendo
y juegas

Dulce maldición, 
dulce condena
be-lle-za-dul-ce,
de sonrisa, pestaña y ceja
de pecas traviesas
brillantes

fucking brillante

domingo, 1 de marzo de 2015

Mañanas

Hay mañanas, como las de hoy, en las que te respiro más.
En las que rozamos los codos
Electricidad.
Casi tan concretos como el sueño de la otra noche
Ese en el que éramos los dos, siendo bien.

Hay mañanas, como las de hoy, en las que te percibo más.
En un tropezón de la memoria, en lo imperdonable de la mente.
En tu olor
Que se pasea por aquí, y juega a no ser atrapado
Burbujas de ti

Hay mañanas, como las de hoy, en las que me destruyo más,
En el retorcijo del lamento
En la imagen difusa, opaca, nebulosa
Distancias que se arrancan del sofá.
Del color de una mirada.

Hay mañanas, como las de hoy, en las que me preguntó más,
En tu presencia
En tu ausencia
En un presente presto para salir corriendo
Y ser encarcelado, o tal vez, por siempre prófugo

martes, 24 de febrero de 2015

León y dragón

¿Qué te parece si jugamos a que nadie escribió nada?
Y tú haces de cuenta que no hubo poema de Cortázar
Y yo me hago el que no leí las metrallas que escribiste al final.
Y te vas
Y me voy
Sin perdón
Sin cólera
Sin ternura
Sin piel

Y te guardas el león
Y yo escondo al dragón

Nos vamos en cero
tabla rasa
Con humo blanco
desapercibidos

Y nos vamos separados
Cada quien con su equipaje
Cada cual pensando
lo que quiere pensar del otro
lo que tiene que sentir
para no sentir

¿Qué te parece si jugamos a que nada existió?

Y entonces te busco
de a pocos
León y dragón
indivisibles y a prueba de balas

...Y Cortázar coge la metralla
directo al río
Y todo se acabó
O lo que es igual
Y todo empezó


lunes, 27 de enero de 2014

Erosión

Un amigo me revela, como si de nada se tratara, algo que ocurrió hace años, muchos años, y de pronto siento dentro de mí un derrumbe de galerías. Zonas íntegras de mi pasado se hunden, se anegan o se trasfiguran. Esto me sirve para comprobar que no somos dueños de nada, ni siquiera de nuestro pasado.  Todo lo que hemos vivido y que tendemos a considerar como una adquisición definitiva, inmutable, está constantemente amenazado por nuestro presente, por nuestro futuro. La maravillosa historia de amor, que guardábamos en un sarcófago de nuestra memoria y que visitábamos de cuando en cuando para buscar en ella un poco de orgullo, de ánimo, de calor o de consuelo, puede reducirse a polvo por la carta que hallamos en un libro viejo el día en que mudamos de lugar la biblioteca. Una puta nos revela una noche que el padre venerado, que permanecía hasta tarde en la oficina para ganar más y mantener con holgura a su familia, frecuentaba a esa misma hora los prostíbulos más abyectos de la ciudad. Por un azar descubrimos que el amigo adulto que admirábamos de niños, porque con nosotros tan generoso y tan asiduo, era un pederasta que nos hacía astutamente la corte con el propósito de corrompernos. Pero no todo se deteriora en esta permanente erosión del pasado. También las épocas sombrías se iluminan. Así, la abuela que odiábamos y que llenó de rencor nuestra infancia por su severidad, su malhumor, sus caprichos, era en realidad una mujer buenísima, que sufría un mal incurable y que repartía prospectos de madrugada en las casas para poder con su salario comprarnos caramelos. En suma, nada hemos adquirido, ni paz, ni gloria, ni dolor, ni desdicha. Cada instante nos hace otros, no sólo porque añade a lo que somos, sino porque determinará lo que seremos. Sólo podremos saber lo que éramos cuando ya nada pueda afectarnos, cuando -como decía alguien- el cuadro quede colgado en la pared

Julio Ramón Ribeyro

domingo, 26 de enero de 2014

Adelante

¡Adelante, hacia adelante!
Finalmente hay luz
Finalmente brilla
Ahora cree lo increíble
Adelante, hacia adelante
¿Felicidad?
Al menos algo similar
Ya era hora de que llegue la luz
¡Adelante, siempre hacia adelante!

                                   A cloudburst doesn't last all day - GH

sábado, 25 de enero de 2014

Muchacho

Piedra añorada, de tropezones interminables. Qué necio el muchachito. Abrieron la caja, nuevamente todos salen disparados como balas de alguna metralleta traviesa que no sabe a quién matar. ¿Y ahora? Dígame si el placer o la alegría no son elecciones deliberadas y nada prudentes, !al diablo la razón! ¿Y después? Yo sé que puedo y puedo bien. Tú crees que sí, una cosa es pensarlo, Oliveira, otra es realizarlo de verdad, en la vida misma, con los truenos al lado. Pues no hay jaguar que no le corra a la lluvia, puntitos que se vuelven manchas aunque no lo quiera admitir. Le gusta acostarse sobre velas, puede controlar la quemazón.

¿Y la recompensa? Ajustando tuercas y cambiando bujías, parece que todo irá mejor. Esa caldera que llevas a diario en el vientre ha sido tu propia cosecha. Será mejor así, es menester quemar todo desde un principio, sin sospechas ni congoja. De a pocos, la pecera cede, el agua empezará a derramarse y no quedará ni un mísero pez flotando adrede por ahí. Ojalá.

Se da cuenta que la presencia hace efecto, neutraliza, calma y sosiega. Sin embargo la ausencia deja libres a los duendes, quienes arman fiesta, dolor y los extremos. Una mierda que roza el ardor y el deseo, preferiría no sentir, y así las piedras siempre serán más felices. Pero no, él se siente más feliz, como pocas veces, como aquella vez, y esa cuerda al cielo es la que escala, porque la siente firme, invencible, inquebrantable. ¿Serán sus sueños? Olvídalo, mandraque. Recuerda tus ejemplos, tus faltas, tus excesos excesivos y también tus sacrilegios. Bien te lo mereces, es la ley del boomerang. Pero a éste no lo tumba nadie. Me gusta. Le gusta.  Qué necio el muchachito.


domingo, 11 de agosto de 2013

Situaciones

De un tiempo a esta parte ha empezado una batalla, la batalla. 
Era siempre tan simple y sinsentido, tan puro e inmaduro, tan sin preocupaciones, tan sereno, tan infantil y placentero; y míralo ahora, todos los días parece un adulto. 

Y más aún, la sentencia aristotélica de la philía reencarna en el aire y le hace ver que siempre, toda la eternidad, los antiguos tendrán más razón: Hora de correr y buscar, ¿pero qué? ¿dónde? ¿cómo? Al parecer el bosque se apagó y es más oscuro de lo usual. Interesante muestra de mutabilidad de los pensamientos.

Es el momento en donde aparece un muestra traicionera de melancolía para darle un palmazo en la frente, despertarlo y hacerle reaccionar. Pensaba que había encontrado antídoto, pero no es tan fácil, no al menos en la situación en la que se encuentra el mundo a su alrededor.

Y mientras avanza piensa que caminar equivale a reptar, a pasearse por los suelos con una sola idea en la cabeza, una sola sensación que no le deja descansar ni cuando está descansando, una luz que le harta mirarla, una sombra que parece seguirlo respirándole detrás del cuello: Tiene miedo, como nunca antes en toda su vida está experimentando la terrible y zigzagueante situación de tener miedo.

lunes, 5 de agosto de 2013

Número circense

Ya no hubo deseos de lunes bien, ni siquiera pensamientos típicos jocosos de burla frente al día de la semana más largo, aburrido y sinsentido. Todo eso se transformó, al unísono. Y es que actuar sin entender el porqué de algo es el castigo más fino e irritante para cualquier mortal (e inmortal)

Y aparecen los signos de interrogación de gelatina, tambaleándose como un borrachín de medianoche intentando, a duras penas, llegar al hogar en automático. Tristes sonrisas, dientes amarillos mostrando altanería y defendiendo a capa y espada el sótano y el polvo que prefiere no removerse para evitar las alergias, los estornudos y el malestar nasal.

Calma, dicen; toma tu tiempo sin apuros, repiten: La verdad es que el payasito del semáforo ya se cansó. No soporta hacer su número circense y no recibir una mísera moneda. Mira rostros, mira cejas, mira miradas que le esquivan; autos de lujo, de colores y tamaños: saca un hacha y empieza a filetearlos al antojo. Golpe tras golpe los hace chicharrón, acordeones Toyota, Mitsubishi: Coloca un letrero ¡se venden!
Y, con los ojos inyectados, se le olvidó ser el bueno y la sonrisa la canjeó por una jeta colgante; la nariz se la sacó y se le nota el sudor por encima de los labios superiores. Cada cierto  tiempo es necesario variar el número para que la gente maniquí lo vea, lo observe, sepa quién es y qué hace. Y ese tiempo llegó, no sabe si forzado pero algo externo le ha impactado. ¿Serán los periódicos que leyó cargados de las noticias del lunes?

Se aburrió, se hartó de la estúpida compasión de camaradería. Ahora, está sentado en el pase peatonal (entre ambos semáforos), ya se puso la nariz, ya le volvió la sonrisa, pero sigue teniendo el hacha.  Ahora todos los autos voltean una cuadra atrás.


 



viernes, 28 de junio de 2013

Niebla y oscuridad

Al parecer la sensación de luz había sido, en realidad, disfraz de niebla y oscuridad, de noche ahogada, gritando debajo del agua empujada por una mano extraña. Asustando, agigantando el miedo y denigrando, cada vez más.

Y, de remate (de esos que empalman el balón en el aire de bolea), extrañas frases claramente alusivas a la lejanía y al freno. Un estate quieto que se siente en las fibras, más aun sabiendo lo que acaba de ocurrir: El renacimiento de la injusticia y las decisiones realizadas por piedad (las más bajas de todas) y no por deliberación.

Nowhere man, don’t worry, take your time, don’t hurry.

Sin embargo, la estúpida e inocente actitud humana de querer sonreír siempre, cuando lo necesario es cerrar los mojos, morir un rato y luego despertar para continuar cargando cruz y piedra sobre la espalda. No parece ya gracioso pensar que las flores siguen siendo cuidadas por otros, tan afanados que sólo han logrado la mueca en aquellas, mueca que generó desinterés y por ello rebelión, y lo hicieron! las flores se rebelaron!; pero no por mucho tiempo. Por alguna razón, una razón de mierda, volvieron a juntarse con su dueño,. 

Eso sí, este tipo de historias te las sabes de memoria, los finales parecerían ser escritos por el mismo guionista, complaciente y enemigo de idealismos y tertulias. Por ello, queda la sonrisa bajo la manga, porque se sabe que el elefante que cae del quinto piso dejará una huella imborrable en la vereda (y para siempre) porque sabes, y lo sabes demasiado bien, que dicho final es inminente. Pero a la intuición, a veces como hoy, le revienta esperar. Y no sólo eso: Le asquea pensar algo más allá de lo evidente.

Nowhere man, don’t worry, take your time, don’t hurry.


Será el sereno.

domingo, 16 de junio de 2013

Condena de los últimos días

Es como si cinco de ellos engrasaran bien la estufa para los dos restantes.
El río de horas semanal fluye versátil, ininterrumpido y hasta alegre, excepto cuando llegan los últimos días.
Allí, todo cambia. La mancha crece y poco a poco empieza a afectar. 
Es el impacto de la huella indeleble en la mirada. Aquella luz de brillo del espíritu que ahora se hace insoportable. Más aún, estando inmóvil.


Y de pronto ha despertado y se da cuenta de la ausencia de una presencia que nunca lo fue, de la llamada no prometida, del premio no otorgado. Miserias. Entonces ya no sabe si debe haber molestia, si el reniego y los dientes deben justificarse o no. 



Llegan caminando los gusanos que habrán de carcomer los pensamientos, ya no le está gustando la condena de los últimas días, no le hace gracia saberse sumiso expectante de la naturaleza, y de lo que otros hagan o puedan hacer. Truenos.



El granjero ha decidido no tocar aquel hermoso pasto fértil hasta que esta zona se libre de su dueño anterior.  Es lo más justo, cree. Porque a pesar de todo conserva principios universales, potentes como risibles, pero influyentes.


                                              




sábado, 8 de junio de 2013

Topo

Sentado se seca. La madera raspa y quema. La silla calienta el alma y colma la paciencia.
Al otro lado del mar: olas campana que rompen en rocas: Espuma, suciedad, asco: Cólera.
Quién sabe en qué andará el mundo a estas horas... no se sabe, pero se cree. Y no olvides que alucinar siempre el primer paso de la demencia.
Regresa a la cueva, topo masoquista. No quieras seguir viendo luz, no a la tortura por hoy. Declara la huelga. Aunque le fascina la condena.

                                                       

miércoles, 5 de junio de 2013

Toc

Le dijeron que esperara
Esperó.
Le advirtieron que demora
Esperó.
Le insistieron que se vaya
Esperó.

Le obligaron a pararse
pero él siguió jugando con su maltrecha bolita de papel.
Y "Toc"
la lanzaba contra la pared
Una y otra vez...

"Toc"

Oscurece

"Toc"

Se agota

"Toc"

...nunca nadie llegó.